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VISIBILIDAD / SOCIOS / EJECUTIVOS

Madrid, junio 2017

¿Qué nos parece que España se encuentre en el puesto 34 de los países más competitivos del mundo? ¿Habría que hacer algo para subir algunas posiciones?

Según el ranking de competitividad mundial de la escuela de negocios IMD, España, con respecto a Europa, ocupa el puesto 18, se sitúa sólo tres posiciones por detrás de Francia y supera a países vecinos como Portugal o Italia, que ocupan los puestos 39 y 44, respectivamente. Tomamos nota también de que los países más competitivos a nivel mundial son Hong Kong, Suiza y Singapur y de que los factores más valorados en España son la red de infraestructuras, el nivel formativo de sus empleados, la competitividad por costes y el dinamismo.

Sin embargo, seguimos en el mejor lugar del podio en cuanto al turismo; repetimos como el país con el sector más competitivo según ha publicado recientemente el Foro Económico Mundial. El informe que publica cada dos años sitúa a España una décima por encima del anterior superando a Francia y Alemania especialmente por las infraestructuras, la seguridad y el patrimonio cultural. Lo más criticado, la burocracia en los negocios.

De modo que, con los datos en la mano y teniendo en cuenta que siempre hay que aspirar a la Excelencia, para ser competitivos y excelentes propongo tener en cuenta dos enfoques: debemos liderar en 4D, controlar este tsunami digital que ha llegado, y debemos apoyarnos en un modelo de gestión que esté enfocado a la Excelencia, por ello resulta de enorme utilidad el Modelo EFQM para acometer la gestión del cambio en nuestras organizaciones.

Con respecto a vivir y gestionar en las tres dimensiones tradicionales más el ciberespacio, debemos liderar en un entorno en el que ocurren cosas como que los puestos de trabajo más solicitados en 2010 no existían en 2004 o que estamos formando estudiantes para trabajos que prácticamente ya no existen utilizando tecnologías ya obsoletas antes de que terminen sus grados en la universidad. En Davos se informó recientemente que el 65% de los niños que hoy estudian primaria acabarán trabajando en empleos que aún no existen. Otro dato muy ilustrativo si pensamos en las comunicaciones que manejamos actualmente: la radio necesitó cuarenta años para tener cincuenta millones de audiencia, la televisión, quince años; internet, cuatro; el ipod, tres y para facebook, dos años fueron suficientes. En inteligencia trabajan con PC con la capacidad de computación de un ser humano y en 2050 podrían tener la capacidad computacional de toda la raza humana.

Estos son los datos que condicionan nuestro liderazgo al frente de nuestras organizaciones. Nuestro liderazgo digital, un liderazgo en 4D, nos obliga a controlar la tecnología que marca la pauta en la innovación de nuestras compañías y nos lleva también a innovar en lo esencial de nuestras compañías, las personas.

La Industria 4.0, la industria inteligente, la ciberindustria de las fábricas digitalizadas con robots que interactúan con personas, los centros de producción donde los procesos están interconectados por el internet de las cosas… todo ello configura la cuarta revolución industrial en la que fabricamos productos inteligentes con un BIG DATA con el que satisfacemos a un cliente cada vez más exigente, que quiere productos personalizados y con control de la producción y de la logística.

En ese escenario, la gestión de las personas también se ha transformado. Ahora tiene que ver con nuevas profesiones, nuevos roles, nuevos perfiles, distintas fórmulas de reclutamiento y una diversidad complicada a la hora de formar equipos… Hoy la diversidad nos lleva a trabajar entre millennials y seniors, hombres y mujeres, personas de distintas creencias, razas y nacionalidades, que están presentes o a distancia y por ello debemos encajar a estos equipos con nuevas formas de trabajo en las que es imprescindible la flexibilidad. Para mí, un concepto fundamental para cualquier directivo. Muy a menudo, es la clave para llegar a la competitividad y también nos permite conseguir un modelo mental que transmitir a los colaboradores. Los líderes 4D buscan una gestión correcta del talento, empoderar a cada miembro del grupo, hacer líder a cada uno. Ya es frecuente oír hablar del Director de Transformación en Recursos Humanos.

Un modelo holístico

Bien, habiendo llegado a este punto en el que debemos liderar la transformación digital en todos los departamentos de la empresa, lo haremos sin perder la visión general de nuestra compañía; manteniendo el foco en lo que todos, por separado y en conjunto, están haciendo para lograr la competitividad.

Optar por la Excelencia, las herramientas y prácticas de Excelencia para llegar a esa meta es la mejor palanca de transformación, el motor más conveniente. Un modelo de gestión excelente te permite ser holístico en la compañía, te facilita gestionar con estrategia el cambio, con un plan y una   metodología y desplegarlo en toda la organización, desde un punto de vista global.

Desde el Consejo de Administración de la European Foundation Quality Management (EFQM) del que formo parte, asesoramos y ayudamos a las organizaciones a implementar herramientas que les lleven a la Excelencia. En España, a través de nuestro partner, el Club Excelencia en Gestión que ha cumplido recientemente veinticinco años. Un tiempo en el que nos hemos renovado y transformado constantemente. Y ahora, en este 2017, de nuevo optamos por la renovación en el próximo Foro anual EFQM que en esta edición se celebra en Madrid. Entregaremos los premios anuales en una reunión de los mejores directivos de Europa y recordaremos que en 1992, tuvo lugar en Madrid la primera entrega de este premio con la presidencia del rey Juan Carlos I.

Para esa ocasión hemos escogido el lema de la Agilidad. Un componente imprescindible en la gestión que he comentado previamente para conseguir un liderazgo 4D y para el funcionamiento de las empresas. Debemos entender esa agilidad como la capacidad de una organización de organizarse rápidamente y de manera eficiente para adaptarse a los cambios en el entorno, en el liderazgo, en la anticipación, en la innovación, digitalización, la transformación, la co-creación, la conectividad, los factores clave para sostener resultados excepcionales y crecimiento.

Los líderes deben ser los primeros en adaptarse al cambio. Cuestión de supervivencia. Recordemos que Darwin decía que sobrevive el que mejor se adapta y en la empresa hoy en día el que mejor se adapta consigue la mayor competitividad y la Excelencia te permite ser más ágil y adaptable. Debemos cambiar el nivel de confort y ser ágiles.

Nerea Torres

Miembro del Consejo de Administración de la EFQM
Partner en España, Club Excelencia en Gestión
Country Manager - CEO de Siemens PPAL, España

 

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